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De Quimeras y Ensoñaciones

Cuento para niños

- ¿Queréis que os cuente un cuento bonito, un cuento de ogros y brujas?
- ¡Sí! ¡Si! - gritaron todos los niños a coro en su derredor-
- Bien, empieza como empiezan todos los cuentos del mundo, érase una vez, hace mucho, muchísimo tiempo en un país muy lejano vivían.... ¿Quiénes os gustaría que viviera? ¡Ya se! , una princesa muy hermosa que se llamaba...... ¿Cómo queréis que se llame?
- ¡Rosa! ¡Paloma! ¡ Margarita! ¡Azucena! ¡Flor! ¡Belén!
- ¡uh!, Rosa, Margarita, Azucena, veo que os gustan las flores y ya que estamos sentados en este precioso campo de amapolas, su nombre será ese, princesa Amapola. También debe de haber un príncipe, no, no,.... dime, María, ¿qué será?
- Quiero que sea... ¡panadero! Como mi padre
- Nuestro príncipe, no será príncipe, será panadero y su nombre será ¿os acordáis de Peter Pan?. Pues su nombre será solamente Pan.
- ¡Oh sí! ¡Empieza ya, por favor!
- Debéis estar en silencio y no interrumpir, ¿de acuerdo?. La princesa vive donde viven todas las princesas de los cuentos, en un palacio muy bonito. El cuento empieza cuando Pan va a llevar los panes que él ha hecho, al palacio. La princesa pasea en su jardín de rosas de muchos colores y Pan la ve a través de unos altos setos que rodean el jardín del palacio, ¿sabéis que pasó entonces? , Pues que Pan , al ver la hermosura de la princesa se enamoró de ella nada mas verla.
- ¿Cómo podía saberlo? ¡Di! Si no la había visto nunca
- Eso ocurre en todos los cuentos, Margarita, cuando crezcas lo entenderás.
- Yo creía que era un cuento para niños
- Seguiré. La princesa paseaba por su jardín y se acercó a una rosa, y como le gustaban mucho la cortó con la mano, pero se pinchó con una de sus espinas, y la dejó caer al suelo. Cuando la princesa se hubo ido, Pan entró en el jardín y cogió la rosa, en su tallo había una gota de sangre y para que no volviera a hacer daño a nadie mas, le arrancó todas las espinas, pero entonces aparecieron los guardianes del jardín de la princesa y se llevaron a Pan.
- ¿Por qué? . Él no había hecho nada malo.
- Ellos no lo sabían y su obligación era la de detener a todos lo que entraran en el jardín de la princesa sin su permiso. Le llevaron ante la princesa Amapola y esta le preguntó que qué hacía en su jardín.
- Yo os vi pasear y coger una rosa de vuestro jardín y queriendo tener la rosa que han tocado vuestras manos no dudé en saltar el seto y tenerla a mi lado. Vi como os habíais pinchado con ella y para que no pudiera volver a hacerlo le arranque todas las espinas, esta rosa es vuestra y os pertenece porque es de vuestro jardín, tomadla.
- No. Es vuestra, yo os la doy, ya que tan gentilmente la habéis cogido
- ¿Sabéis que pasó entonces? . Pues que amapola se puso a llorar y dos lágrimas rodaron por sus encantadoras mejillas. Pan se sorprendió mucho y no supo que decir, así que se calló y no dijo nada. Fue la princesa la que habló.
- Estoy triste porque no soy feliz.
- Yo soy feliz, porque poseo muchas cosas que vos no tenéis. Vos tenéis pájaros maravillosos que os regalan con sus trinos sus canciones mejores, pero están enjaulados, a mí, sin yo pedírselo, me cantan las gallinas, los gorriones, los gatos, ya sé que ellos son muy comunes y nada maravillosos, pero al sentirlos felices, yo lo soy también. Coméis ricos manjares que os sirven en la mesa, yo soy feliz porque sólo como pan, mermelada y cosas muy comunes que yo mismo trabajo y crío y por eso me saben mejores. Tenéis muchos criados, que os sirven antes que se lo pidáis, yo sólo tengo amigos que no cobran dinero, pero que me sirven mejor con su amistad. Tenéis un jardín lleno de rosas sin igual, pero yo tengo al mundo entero y cada día es nuevo y diferente y hay pequeñas cosas que tal vez no despiden fragancias, pero que se pueden cortar para regalárselas a las damas.
- Yo soy una princesa y no puedo dejar de serlo, y tú has cometido una falta al entrar en mi jardín, tenéis mi perdón, pero quisiera ir contigo un día y una noche, y ser una dama de esas a las que se le regalan rosas y son felices porque no poseen lo que yo poseo
- Princesa, cuando dispongáis
- Esta noche burlaré la guardia y aunque sólo sea por unas horas, ayudadme a ser feliz
- Y así sucedió que esa noche, Amapola saliera del palacio, y se encontró con Pan que ya la esperaba
- Mirad, las estrellas, la luna, el firmamento ¿No encontráis , princesa, que todo eso es grandioso?
¿Que allá, y allá y mas allá hay otro cielo, siendo siempre el mismo?
- Siento una cosa extraña ante tanta inmensidad, me siento como una cosa pequeña, diminuta que quisiera saberlo todo de todas las cosas y conocer cada rincón del mundo que se extiende ante mí.
- Buscáis la belleza y en vuestro palacio no la encontraréis porque no la buscáis
- Mi piel va sintiendo la caricia del viento y mis labios se empapan de la libertad ¿Qué puedo hacer para disfrutar de ella? ¿Debo comprarla con oro, joyas, palacios?
- Sí. Para conseguirla debéis regalar todo lo vuestro y quedaros con el mundo a cambio
- ¿Cómo podrá ser eso?
- Cuando no poseas nada, entonces todo será vuestro, porque al poseer os sentís ligado a la cosa poseída, y unas piedras amarillas y unos cristales que brillan no sirven para nada ¿Para que vais a depender de piedras? Buscar a vuestros semejantes y ligaros a ellos, a su amistad. Eso es más bello
- Os creo y entiendo
- ¿Qué pasó después? ¿Ya se ha acabado el cuento? ¡No me ha gustado!
- La princesa regaló todo lo que tenía y se caso con Pan, desde entonces supo apreciar mucho mejor las cosas sencillas y fue feliz, porque encontró la belleza, la amistad y a una persona que le regalaba rosas del campo, donde se podían contemplar y cortar.

2 comentarios

SEBASTIAN -

HAGAN JUEGOS

white -

qué tierno, pero como dice ese niño que te escucha, ese no es un cuento para niños de corta edad, es un cuento para niños de la mía. Me gusta.